Hay gente que va a un festival para tomarse la foto, para decir “yo estuve ahí”, para coleccionar pulseras como si fueran trofeos vacíos. Y después estamos los otros… los que respiramos música electrónica como si fuese oxígeno, los que sentimos que cada viaje, cada stage, cada drop a las 3 de la mañana cuenta una historia que nos pertenece.
Mi vida —y mi trabajo— se convirtió en un recorrido que jamás imaginé: una travesía hecha de luces, aviones, polvo, sonidos inmensos, lágrimas de emoción y cientos de miles de personas vibrando al mismo tiempo.
He reseñado, vivido, documentado y fotografiado momentos que muchos solo sueñan. Y cada uno de esos festivales dejó una cicatriz hermosa, un recuerdo tatuado en el alma.
Tomorrowland Bélgica: el sueño más grande que puede tener alguien que ama la electrónica


No importa cuántos festivales visites después: Tomorrowland Bélgica siempre será un antes y un después.
Esa vaina es magia pura. No es un evento, es otro universo.
Es caminar por Boom sintiendo que la música sale de los árboles, que los escenarios respiran, que cada persona a tu alrededor llegó allí por la misma razón que tú: vivir un momento que no se repite jamás.
Estar frente al Mainstage, ver cómo los artistas construyen historias delante de ti, sentir el bass subiéndote por el pecho mientras el cielo entero estalla en pirotecnia… pana, eso no se olvida.
Y reseñarlo, fotografiarlo, capturarlo para miles de personas… eso ya es otra liga.
Eso es un privilegio que nunca dejo de agradecer.
Tomorrowland Brasil: el renacer en otro continente






Brasil tiene algo distinto, una energía tropical que mezcla la música con la locura latinoamericana, con el calor humano, con ese desorden bello que solo se vive aquí.
Tomorrowland Brasil es otra vibra, otro ritmo, otro público… pero la misma magia.
Cubrirlo fue como vivir la versión salvaje del festival: intensa, colorida, apasionada.
Una experiencia que te vuela la cabeza y te deja queriendo más.
Ultra, Road to Ultra y Resistance: la energía que no descansa


Miami, Buenos Aires, Lima, Santiago…
Ultra es una marca que no importa dónde la monten, siempre te arrasa.
He visto DJs romper tarimas como si fuera su última noche.
He visto al público perder la cordura en un solo drop.
He visto el sol caer y la ciudad entera latir al ritmo de un beat.
Y Resistance… ay, pana.
Eso es oscuridad elegante.
Eso es techno en su máxima expresión.
Eso es perder la noción del tiempo en un túnel de sonido donde lo único real es el bajo y tu corazón siguiendo el tempo.
Creamfields: el clásico que no puede faltar





Creamfields es tradición pura.
Es uno de esos festivales que creó escuela, que definió un sonido, que marcó generaciones.
Estar allí —documentando cada set, cada visual, cada locura del público— es ser parte de la historia viva de la electrónica.
No importa si es Chile, UK o cualquier otra edición… Creamfields siempre te recibe con fuerza y te deja sin voz.
Lollapalooza: la mezcla perfecta




Lolla es versatilidad.
Es caminar de un escenario a otro descubriendo mundos distintos.
Es pop, rock, indie, electrónica… es cultura global.
Un festival que siempre regala sorpresas y donde cada edición deja historias increíbles para tusdj y para quienes viven el contenido.
Fauna Primavera y Piknic Électronik: joyas que valen oro
No todo son megafestivales internacionales.
Hay espacios más íntimos, más locales, donde la vibra se siente distinta.
Piknic Électronik tiene ese toque chill que te permite disfrutar la música mientras la ciudad respira contigo.
Fauna Primavera, por su lado, tiene una curaduría que se adelanta al tiempo: artistas que muchas veces vemos aquí antes de que exploten mundialmente.
Ambos forman parte de ese mapa emocional que he ido construyendo a lo largo de los años.
Lo que significa haber estado allí
Viajar, documentar, fotografiar, escribir…
A veces el mundo solo ve la foto final o el reel, pero no ve lo que hay detrás.
No ven los vuelos eternos, las noches sin dormir, el calor infernal, la lluvia inesperada, los equipos pesados, el corre-corre entre escenarios, editar en hoteles, pelear por señal, llegar a casa destruido pero feliz.
He vivido cosas que nunca pensé.
He visto a mis artistas favoritos desde el pit.
He sentido al público estallar desde el corazón del escenario.
He visto lágrimas, abrazos, amistades que nacen, sueños completados.
Y todo eso, pana… todo eso lo guardo como un tesoro.
Porque esta vida —aunque agotadora, aunque demandante— es una bendición.
Y sigo disfrutándola como el primer día.
Checklist de lo que aún falta conquistar
Porque sí: he vivido muchísimo. Pero todavía quedan esos monstruos que esperan por mí.
- ⬜ EDC (Las Vegas / México)
- ⬜ Burning Man (Black Rock City)
- ⬜ Untold Festival (Rumania)
- ⬜ Defqon.1 (Países Bajos)
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